E-363 — Ácido succínico
El E-363 es ácido succínico, un acidulante con una historia curiosa: se aisló por primera vez destilando ámbar, y de ahí le viene el nombre. Aporta una acidez suave con un punto sabroso a sopas, postres y bebidas. Es de los aditivos más discretos de toda la lista: casi nunca lo verás en una etiqueta.
Qué es
Un ácido orgánico que no tiene nada de exótico: está de forma natural en el queso, el vino, el brócoli o el marisco, y tu propio cuerpo lo fabrica sin parar, porque es una pieza del ciclo de Krebs, el motor con el que las células queman energía. Su nombre viene del latín succinum, que significa ámbar, porque en el siglo XVI se obtuvo por primera vez destilando esa resina fósil. En la etiqueta aparece como ácido succínico o E363, casi siempre entre los acidulantes. Fuera de la comida es una materia prima industrial importante, pero como aditivo alimentario juega en una liga muy pequeña.
Para qué sirve
Es un acidulante: aporta acidez y ayuda a ajustar el punto ácido del producto. Lo interesante es cómo lo hace, porque su acidez es más suave y redonda que la del cítrico, con una nota sabrosa que recuerda al umami. No es casualidad: el ácido succínico es parte del sabor natural del marisco o del sake. Por eso, donde mejor encaja no es en un refresco chispeante sino en caldos y sopas, donde da cuerpo al sabor, y también en postres, en lácteos fermentados aromatizados tipo yogur de sabores y en bebidas aromatizadas. Aun así, la industria suele tirar de otros ácidos más baratos, y este queda para usos muy concretos.
De dónde se obtiene
Nada de exprimir ámbar, tranquilo: eso quedó en el siglo XVI. Hoy se produce por dos vías. La clásica es la síntesis química a partir de derivados del petróleo, y la que gana terreno es la fermentación: microorganismos que transforman azúcares en ácido succínico, un proceso parecido al del vinagre o el glutamato que además interesa mucho a la industria por ser más sostenible. En ninguna de las dos rutas hay materias primas de origen animal, así que no plantea problema para veganos. Y recuerda que, se fabrique como se fabrique, es la misma molécula que ya produce tu cuerpo a todas horas.
Qué dice la normativa
Figura en la lista de la Unión desde el Reglamento (UE) 1129/2011, la gran lista consolidada de aditivos, y su autorización es de las más cortas que existen: solo unas pocas categorías de alimentos, entre ellas los caldos y sopas, los postres, las bebidas aromatizadas y los lácteos fermentados aromatizados. Lo llamativo es que todas sus autorizaciones llevan cifra máxima: no hay ni un solo uso a la cantidad necesaria, ese quantum satis del que disfrutan otros ácidos como el cítrico. Es decir, la norma lo trata con más cautela que a sus primos. Los topes exactos, categoría a categoría, están en la tabla de esta página.
Dónde está autorizado y en qué cantidad 5 autorizaciones vigentes
| Categoría de alimento | Dosis máxima | Condiciones |
|---|---|---|
| 01.4 Productos lácteos fermentados aromatizados, incluso tratados térmicamente | 6 g/kg | |
| 12.5 Caldos y sopas | 5 g/kg | |
| 14.1.4 Bebidas aromatizadas | 3 g/kg | solo polvos para la preparación casera de bebidas |
| 14.1.5.2 Otros | 3 g/kg | solo polvos para la preparación casera de bebidas |
| 16 Postres, excepto los productos incluidos en las categorías 1, 3 y 4 | 6 g/kg |
Cifras en mg/kg (o mg/l según el alimento) tomadas del texto consolidado del Reglamento (CE) n.º 1333/2008. Quantum satis significa que la norma no fija un límite numérico: se usa la cantidad necesaria y no más.
Otros nombres
| Denominación oficial en la UE | Ácido succínico |
| También conocido como | Succinic acid |
| Número E | E 363 |
Preguntas frecuentes
¿Qué es el E-363 y para qué se usa?
El E-363 es ácido succínico, un acidulante con una historia curiosa: se aisló por primera vez destilando ámbar, y de ahí le viene el nombre. Aporta una acidez suave con un punto sabroso a sopas, postres y bebidas. Es de los aditivos más discretos de toda la lista: casi nunca lo verás en una etiqueta.
¿Es malo el E-363?
Aquí toca ser honestos por partida doble. No hay un dictamen reciente de la EFSA que citarte sobre este aditivo, así que no vamos a inventarlo. Lo que sí hay es bioquímica básica: el ácido succínico es un intermediario del metabolismo de todas tus células, que lo producen y lo consumen continuamente para generar energía, y además lo comes a diario de forma natural con el queso, el vino o las verduras. No es una molécula extraña para el cuerpo, es de la casa. Aun así, la norma europea no le da barra libre: todos sus usos autorizados tienen tope y las categorías permitidas son pocas. Tampoco ha protagonizado nunca una polémica ni una alerta. Con eso sobre la mesa, el veredicto lo pones tú.
¿En qué alimentos se puede usar el E-363?
La norma europea lo autoriza en 5 categorías de alimentos, entre ellas productos lácteos fermentados aromatizados, incluso tratados térmicamente, caldos y sopas, bebidas aromatizadas. El listado completo con la dosis máxima de cada una está en esta página.
¿Cuál es la dosis máxima permitida de E-363?
Depende del alimento: la norma fija un máximo distinto en cada categoría. El valor más alto que recoge el Anexo II del Reglamento (CE) 1333/2008 es de 6 g/kg en la categoría Productos lácteos fermentados aromatizados, incluso tratados térmicamente.
¿Qué tiene que ver el ácido succínico con el ámbar?
Todo, empezando por el nombre: succinum es ámbar en latín. En el siglo XVI se descubrió que destilando ámbar se obtenía este ácido, porque la resina fósil lo contiene de forma natural. Durante siglos esa fue la forma de conseguirlo, y de ahí que en algunos idiomas todavía se le llame espíritu de ámbar. El que se usa hoy en alimentación, obviamente, no sale de ninguna joya.
¿En qué se diferencia del ácido cítrico (E-330)?
El cítrico es el comodín de los acidulantes: barato, versátil y autorizado a la cantidad necesaria en una lista larguísima de alimentos. El succínico es lo contrario: unas pocas categorías, todas con tope, y un perfil de sabor distinto, con una acidez menos punzante y un fondo sabroso que encaja mejor en un caldo que en una limonada. Por precio y flexibilidad, el cítrico casi siempre gana la partida.
¿Por qué es tan raro verlo en una etiqueta?
Porque tiene muy pocas autorizaciones y compite con ácidos más baratos y con menos restricciones, como el cítrico o el málico, que sirven para casi todo. La paradoja es que el ácido succínico se fabrica hoy en grandes cantidades, pero su destino principal no es tu despensa: es una materia prima industrial muy valorada, por ejemplo para fabricar plásticos biodegradables.
Fuentes
- Reglamento (CE) n.º 1333/2008, Anexo II (lista de la Unión y condiciones de uso), texto consolidado. Ver en EUR-Lex
- REGLAMENTO (UE) N o 1129/2011 DE LA COMISIÓN de 11 de noviembre de 2011. EUR-Lex
- Base de datos de aditivos alimentarios de la Comisión Europea (verificación del estatus de autorización).
- Datos de productos: catálogo propio de Alcampo, Carrefour, Dia y Mercadona. Cómo se recogen.